viernes, 10 de febrero de 2012
Mi Venezuela Olvidada
Hoy llamo a todos los venezolanos a recapacitar, hay que salir a votar, sin miedo, dejemos de insultar a aquel que no es nuestro candidato, no podemos destruir a una persona que está dando la cara por una mejor Venezuela, algo que lamentablemente MUCHOS han dejado de hacer por cobardía, o peor aún, por simple apatía. No te quedes con los brazos cruzados esperando que alguien más arregle lo que ¡TÚ MISMO has dejado que ocurra!.... No es cuestión de apoyar a quien sea, es cuestión de recuperar un país que a mis escasos casi 21 años, no recuerdo ya... Esa Venezuela en la que con 9 años compre mi primer dólar en una casa de cambio, solo porque alguien me dijo que daba buena suerte cargarlo en la cartera. Esa Venezuela, donde podía cambiar de canal y encontrar una programación variada, aun sin tener cable, porque podía elegir que ver en mí televisora nacional. Esa Venezuela en la que podía caminar a las 10 de la noche por la Plaza Bolívar de mi ciudad sin miedo, donde el presidente era un señor que veía un máximo de cinco vez al año en la televisión, cuando hacia una cadena de un minuto para celebrar un día importante. Aquel país, donde un niño no tenía por qué saber que era la política, donde mi color favorito era el rojo, y a nadie le causaba rechazo.
Hasta Hitler estuvo en el poder 11 años, ¿Cómo es posible que nosotros tengamos el mismo gobernante desde hace tanto?
Yo quiero recuperar esa Venezuela que me robaron hace 13 años y que no pude hacer nada, porque tan solo tenía 8 años, hoy tengo 21 y la decisión está también en mis manos. Yo voy a votar este 12 de febrero, porque yo, SI AMO A VENEZUELA.
viernes, 27 de agosto de 2010
Tu y yo... un mismo ser
me encontraba en la vieja estación de trenes del pueblo, con mi equipaje en
mano listo para andar. El tren estaba esperando en el andén a que todos los
pasajeros estuvieran en él. Había llegado a la estación varias horas antes,
sólo para no quedarme en aquella mohosa habitación del motel un segundo
más. Poco a poco la afluencia de gente había bajado hasta reducirse casi a un
solo pasajero, yo. Aún quedaban 2 minutos para la partida del tren que se
produciría a las 12 en punto de la media noche. Decidí abordar la maquina sin
más reparos. Entregué mi ticket y subí al compartimiento. No era una
sorpresa para mí ver que estaba vacío, me dirigí hacia mi asiento numerado y
colocando mi equipaje en el asiento de al lado, me senté sin más. Vi como los
minutos que faltaban transcurrían, pero entonces escuché una voz a lo lejos,
una voz que sin razón alguna estremeció mis entrañas. Mirando por la
ventana aún, me fije en ella. Fue como si despertara de un extraño sueño en
el que había estado sumergido por varios años. Era como si reconociera a
alguien que tenia años sin ver y que había encontrado después de mucho
tiempo de búsqueda. Vi como subía al tren, perdiéndola de vista. Decidí
disimular como quien no quiere darle importancia a algo. Era una mujer alta,
de tez blanca, llevaba un sobretodo negro y una bufanda en su cuello para el
frio, guantes de cuero y un gorro tejido a mano muy singular, que causaba un
poco de gracia. En unos pocos segundos que la había observado había
detallado cada una de las piezas que llevaba puesta y que lograba ver. Como
por descuido le mire al momento en que sentí su presencia en el pasillo del
vagón. Tenía unos espectaculares ojos azules en los que me perdí de
inmediato olvidando el hecho de que no quería mostrar interés alguno. Bajo
el calor del tren comenzó a quitarse todas aquellas piezas de sobra,
empezando por el gorro que me dejó ver una cabellera rojiza de un hermoso
brillo. Bajo el sobretodo llevaba un cuello de tortuga ceñido a su cuerpo que
dejaba ver su esbelta figura. No podía dejar de mirarla como quien
contempla una obra de arte que debe ser detallada. Ella giró su cabeza hacia
mí, creo que sintió mi mirada fija. Avergonzado creo haberme sonrojado, ella
se limitó a sonreír, parecía estar acostumbrada a ese tipo de actitud, yo por
mi parte decidí regresar a mi actitud de quien no presta atención y
descuidadamente volteé mi cara hacia la ventana de nuevo, lamentándome y
preguntándome una y otra vez por qué había cometido semejante
inmadurez. Podía percibir cómo tomaba asiento diagonal a mi puesto. Me
sentía nervioso, emocionado, eran sensaciones que tenía tanto tiempo sin
sentir que parecían nunca haber existido. Quería volver a mirarla, seguir
detallándola, pero había algo que me lo impedía, era un entumecimiento en
cada uno de mis músculos que luchaba contra mi deseo. “Hazlo, hazlo,
voltea, mírala de nuevo” gritaba una voz en mi cabeza, pero mi cuerpo se
negaba a reaccionar. Molesto conmigo mismo me limite a ver tras el rabillo
del ojo. El tren comenzó a andar, éramos sus únicos pasajeros esa noche.
Pronto le escuche lanzar un suspiro al viento. Era inexplicable, mi corazón se
aceleraba y el calor de la calefacción del compartimiento no era suficiente
para calentarme, parecía que hubiese pasado horas metido en un
refrigerador. Me aclare la voz para ver si llamaba su atención. Noté como me
miraba durante un segundo y sentí como si mi corazón y el tiempo junto con
él se pararan un instante ¿Qué me estaba ocurriendo?? Giré mi cabeza hacia
ella, pero ya no me miraba. Rayos, había perdido la oportunidad de hacer
contacto visual, sentí que había sido tan estúpida la idea de aclararme la voz,
si quería hacer llamar su atención ¿Por qué simplemente no me levantaba y
le hablaba de frente? Me repetí muchas veces la pregunta y siempre
encontraba una excusa para no hacerlo como pensar que si lo hacía pensaría
que era un loco, un psicópata, un acosador, era como si me importara
demasiado el ser desaprobado por mi actuación, era como no querer perder
algo que aún no tenía, era todo una locura.
Había pasado aproximadamente una hora desde que habíamos salido de la
estación y yo había estado divagando entre mis pensamientos durante todo
el rato, tratando de no perder detalle de cada movimiento que hacia mi ajena
acompañante. Pensé que en cualquier momento se dormiría por la hora,
pero había sacado unos lentes de su bolso y un pequeño libro al que le
estaba dedicando toda su atención, mientras yo había descubierto una nueva
forma de mirarla; el vidrio de mi ventana. Era extraño, en mi mente su
imagen se tornaba aún más hermosa usando aquellos lentes, le hacían ver
tan madura e intelectual que le causaba cada vez más fascinación a su
secreto espectador. Por más intento de leer qué decía en la portada de aquel
libro solo podía ver un poco de su portada, una foto de algo que se consumía
en llamas, definitivamente yo también necesitaba lentes. Me empezaba a
sentir un poco cobarde al haber dejado pasar tanto tiempo sin decirle nada,
cualquier tontería hubiese sido suficiente. Me moría por escuchar su voz de
nuevo, no la había logrado distinguir bien durante el segundo que la había
escuchado en la estación de tren. Empecé a fantasear con el tono que podría
tener su voz. Una voz gruesa, algo ronca… no, era demasiado delicada como
para que su voz no fuera acorde con ella. Una voz chillona y aguda… me
imagine ese momento por el que pasamos todos los hombres en nuestra
adolescencia donde nuestra voz no ha terminado de madurar y me reí al
imaginarme tan perfecto ángel hablando así. Seguro ya pensaría que estaba
loco, pensé que quien me mandaba a reírme solo. Su voz en realidad debía
ser cálida, dulce, serena, amable y sus labios siempre debían estar
acompañados con una sonrisa al hablar. La miré directamente luego de
pensar en esto, se había convertido para mí como en una diosa, la perfección
hecha mujer, era inalcanzable, sublime, estaba idealizando a una mujer que
hace unas horas no había visto jamás en mi vida, había perdido la cabeza y no
tenía la mas mínima intención de recuperarla.
Llevaba rato mirándola directamente, varios minutos, parecía no haberse
dado cuenta aún, que irónico voltea cuando no quiero que se dé cuenta que
la veo y cuando quiero que lo haga, me ignora por completo.
Mi estómago estaba vacío y comenzaba a pedir alimento casi a gritos. Me
acerque a mi equipaje revisando qué provisiones había tomado antes de
emprender el largo viaje. Dentro solo encontré una pequeña barra de
chocolate y un chicle, siempre tan tonto y descuidado que había olvidado
comer en todo el día. Saque ambas cosas y me quede mirándolas como
intentando realizar un gran truco de magia que convirtiera aquellas dos cosas
en un rico banquete para mí, me costó unos segundos entender que esto era
realmente imposible. Un poco resignado pues no me quedaba otra, comencé
a abrir mi chocolate, fue entonces cuando me di cuenta que durante el
tiempo que no había observado a mi diosa, ella había buscado también en su
bolso y estaba junto a mí, con una sonrisa ofreciéndome una pequeña bolsa
con algo en su interior, como quien ha encontrado en 5 minutos lo que tú
has estado buscando durante horas. La mire a los ojos algo extrañado,
sorprendido y sin saber qué hacer, me limite a sonreír, a hacer una pequeña
afirmación con la cabeza agradeciendo, y a tomar la bolsa. Al tomarla note el
calor del contenido, un pequeño cuadrado esponjoso que pronto identifique
como un emparedado. Esto lo confirmaba, ella era perfecta, pensaba en mí
hasta sin conocerme. Volví a girar mi cabeza para agradecerle nuevamente
pero ella ya había dado la vuelta de regreso a su asiento. Mi diosa era una
mujer extraña, preocupada, gentil, pero extremadamente callada y
misteriosa, cada detalle nuevo hacia que me gustara cada vez más. La verdad
es que el ambiente era muy cómodo en silencio y parecía que si uno de los
dos pronunciaba una palabra, la magia de la noche se acabaría al instante. La
observe unos segundos, ella también tenía su propia bolsita que comenzó a
abrir. La seguí, haciendo lo mismo. Estaba delicioso y yo tenía demasiada
hambre, comencé a fantasear esta vez con una comida al llegar a casa, una
cena, un desayuno para despertar, la miré un segundo y desvié la mirada
rápidamente, sería la mejor forma de despertar por la mañana con ella a mi
lado, desayunar en la cama. Mi imaginación volaba, iba a mil por hora,
literalmente, yo simplemente ya pensaba en vivir con ella, ya era mi diosa, mi
todo y el tiempo antes de que el viaje acabara empezaba a jugar en mi
contra.
Decidí que debía de pensar en una estrategia si en realidad la quería para mí,
o terminaríamos el viaje sin saber siquiera el nombre del otro. Era algo más
fuerte que yo, sentía como si mi lengua de pronto estuviera sin vida dentro
de mi propia boca, me era imposible articular palabra. Tenía miedo de fallar
en el intento y quedar como un idiota frente a ella. La observe de nuevo, sin
disimular mi interés. Ya ambos habíamos terminado nuestro aperitivo. Se
encontraba tranquila, mirando por la ventanilla del tren, hacia la penumbra
de la oscura noche. Perdida en sus propios pensamientos, se veía tan bella.
Mi corazón latía tan rápido que incluso en el silencio de la noche, me parecía
que iba a escucharlo.
Empezaba a sentirme cansado pero no quería dormir, al parecer ella
tampoco. Estaba seguro que sabía que la observaba, desde hacía rato era
más que obvio. Mis parpados me pesaban, no podía quedarme dormido, si
me dormía iba a perder la oportunidad de recuperar el dominio de mi lengua
y poder decirle algo, pero, ¿Qué decirle?, decirle que era el amor de mi vida,
que por primera vez creía que existía la felicidad y que era posible para mi,
eran las únicas cosas que me pasaban por la mente y cada cosa era más
absurda que la anterior, pensaría que estaba loco seguramente. Cerré los
ojos tratando de pensar con claridad.
Abrí mis ojos y ya no me encontraba allí. Estaba en un gran salón negro, lo
único que podía ver era vacio, estaba solo en el vacío. Había una extraña luz
que iluminaba mi alrededor en un radio de unos poco metros. Me sentía
asustado, no sabía dónde estaba pero, la verdadera razón de mis miedos
era… ¿Dónde estaba ella? Miré a mi alrededor, desesperado tratando de
hallarla, corrí para ver si encontraba algo, pero era como correr hacia el
infinito, nada cambiaba, todo era negro mas allá de las fronteras de la luz que
parecía moverse conmigo. La desesperación me estremecía, sentía ganas de
llorar. No me importaba dónde estaba ni como había llegado a allí, la única
razón de mi sufrir era haberla perdido. Me deje caer sobre las rodillas,
vencido sin saber qué hacer, nada importaba ya. Fue entonces cuando
escuché unos pasos. Gire rápidamente mi cabeza hacia atrás para buscar el
origen del sonido que terminaba con el silencio de aquel lugar. No logré ver
nada por unos segundos, pero pronto de la oscuridad emergió aquella figura
que tanto anhelaba, allí de nuevo frente a mis ojos se encontraba ella, con un
vestido rojo ceñido a su figura, el cabello recogido a un lado y su boca
pintada cual botón de rosa en la primavera. Me levanté de un salto de
inmediato y me quedé petrificado. Ella al verme sonrió como quien
encuentra por fin lo que ha estado buscando, su sonrisa me devolvió a la
vida. Me acerqué lentamente, como temiendo que desapareciera al
acercarme. Ella esperó por mí sin moverse. La tenía a unos pocos centímetros
de distancia cuando me detuve. Era aun más hermosa de cerca, así pude
apreciar con mayor detenimiento sus ojos, eran de un azul que solo podía
recordarme el color del cielo durante el verano, era el paraíso delante de mí.
Mi corazón parecía querer salir de mi pecho para entregarse a su dueña. El
silencio de aquel lugar era perfecto, no quería dañarlo, no era necesario decir
nada. Levante mi mano y sincronizadamente ella hizo lo mismo, las juntamos
en el aire mirándonos a los ojos, parecía que ninguno de los dos creía que el
otro fuera real, pero lo éramos. Entrelacé mi mano con la de ella, era tan
cálida, mi propio sol. Bajamos las manos sin soltarnos, nos sonreímos el uno
al otro, estábamos totalmente sincronizados con cada movimiento.
Estábamos tan cerca que podía percibir su aroma, el néctar de su piel era una
tentación, era como el néctar de la fruta prohibida. Acerqué mi cara a su
mejilla, era tan suave. Me alejé un poco para volver a mirarla y posé mi mano
libre sobre su mejilla, la acaricié y ella volvió a sonreírme. El tiempo
paralizado, estábamos en la mitad de la nada, todo era perfecto, tan
perfecto como sólo en sueños. Entonces comprendí, estaba soñando.
Sentí un vacio en el estómago por un segundo, todo aquello no era real. Que
iluso y tonto al confundir un sueño con lo real, no quería despertar, pero a la
vez pensé que mientras más tiempo pasara en mis propios sueños más lejos
estaría de poderlos hacer realidad. Pero sus ojos me hipnotizaban, esa
mirada dulce, ese azul del mar en el que quería ahogarme por completo, ese
olor a miel que desprendía y adormecía todos mis sentidos, sus labios rojos
que me atraían como un imán. ¿Había alguna forma de hacer realidad mi
sueño al despertar? De nuevo me sentía desesperado, desesperanzado y con
ganas de llorar. Ella posó su mano sobre mi mejilla y yo de inmediato moví mi
cara hacia ella. Cerré mis ojos y me deje llevar por el momento. Sentí como
sus labios se posaban sobre los míos un segundo. De inmediato caí en un
abismo sin final y desperté.
Al abrir los ojos miré a mí alrededor, con la respiración acelerada, asustado,
estaba de nuevo en la estación del tren. Miré el reloj que había estado
contemplando toda la tarde esperando la hora de mi tren. Eran las 12:01
A.M. Me paré de un salto de mi asiento, era la hora de mi viaje. Tomé mi
equipaje y corrí hacia el andén de mi salida y allí estaba. Cuando me acerqué
al tren, la vi; la mujer de mis sueños estaba dentro del vagón caminando
hacia su asiento, mi corazón se aceleró, mis piernas se congelaron y sentí un
frio recorrer mi cuerpo entero. Fue el sonido del vapor saliendo de él lo que
me hizo reaccionar. El tren comenzaba a ponerse en marcha, de inmediato
corrí para tratar de subirme antes de que saliera de la estación. Era
imposible, ganaba velocidad rápidamente, la distancia no era tan corta y yo
no era tan rápido. Me detuve justo delante de las vías y vi como el tren se
alejaba. Allí frente a mis ojos se derrumbaba el sueño, se derrumbaba mi
premonición y mi felicidad. Allí delante de mí se alejaba ella, la mujer a la que
sólo en sueños conocí, de la que me enamoré un día en un viaje, uno que
nunca realicé. Dentro de todo, la única esperanza que me quedaba, era que
esto, también fuera un sueño.
domingo, 11 de julio de 2010
Tren a La Media Noche
me encontraba en la vieja estación de trenes del pueblo, con mi equipaje en
mano listo para andar. El tren estaba esperando en el andén a que todos los
pasajeros estuvieran en él. Había llegado a la estación varias horas antes,
sólo para no quedarme en aquella mohosa habitación del motel un segundo
más. Poco a poco la afluencia de gente había bajado hasta reducirse casi a un
solo pasajero, yo. Aún quedaban 2 minutos para la partida del tren que se
produciría a las 12 en punto de la media noche. Decidí abordar la maquina sin
más reparos. Entregué mi ticket y subí al compartimiento. No era una
sorpresa para mí ver que estaba vacío, me dirigí hacia mi asiento numerado y
colocando mi equipaje en el asiento de al lado, me senté sin más. Vi como los
minutos que faltaban transcurrían, pero entonces escuché una voz a lo lejos,
una voz que sin razón alguna estremeció mis entrañas. Mirando por la
ventana aún, me fije en ella. Fue como si despertara de un extraño sueño en
el que había estado sumergido por varios años. Era como si reconociera a
alguien que tenia años sin ver y que había encontrado después de mucho
tiempo de búsqueda. Vi como subía al tren, perdiéndola de vista. Decidí
disimular como quien no quiere darle importancia a algo. Era una mujer alta,
de tez blanca, llevaba un sobretodo negro y una bufanda en su cuello para el
frio, guantes de cuero y un gorro tejido a mano muy singular, que causaba un
poco de gracia. En unos pocos segundos que la había observado había
detallado cada una de las piezas que llevaba puesta y que lograba ver. Como
por descuido le mire al momento en que sentí su presencia en el pasillo del
vagón. Tenía unos espectaculares ojos azules en los que me perdí de
inmediato olvidando el hecho de que no quería mostrar interés alguno. Bajo
el calor del tren comenzó a quitarse todas aquellas piezas de sobra,
empezando por el gorro que me dejó ver una cabellera rojiza de un hermoso
brillo. Bajo el sobretodo llevaba un cuello de tortuga ceñido a su cuerpo que
dejaba ver su esbelta figura. No podía dejar de mirarla como quien
contempla una obra de arte que debe ser detallada. Ella giró su cabeza hacia
mí, creo que sintió mi mirada fija. Avergonzado creo haberme sonrojado, ella
se limitó a sonreír, parecía estar acostumbrada a ese tipo de actitud, yo por
mi parte decidí regresar a mi actitud de quien no presta atención y
descuidadamente volteé mi cara hacia la ventana de nuevo, lamentándome y
preguntándome una y otra vez por qué había cometido semejante
inmadurez. Podía percibir cómo tomaba asiento diagonal a mi puesto. Me
sentía nervioso, emocionado, eran sensaciones que tenía tanto tiempo sin
sentir que parecían nunca haber existido. Quería volver a mirarla, seguir
detallándola, pero había algo que me lo impedía, era un entumecimiento en
cada uno de mis músculos que luchaba contra mi deseo. “Hazlo, hazlo,
voltea, mírala de nuevo” gritaba una voz en mi cabeza, pero mi cuerpo se
negaba a reaccionar. Molesto conmigo mismo me limite a ver tras el rabillo
del ojo. El tren comenzó a andar, éramos sus únicos pasajeros esa noche.
Pronto le escuche lanzar un suspiro al viento. Era inexplicable, mi corazón se
aceleraba y el calor de la calefacción del compartimiento no era suficiente
para calentarme, parecía que hubiese pasado horas metido en un
refrigerador. Me aclare la voz para ver si llamaba su atención. Noté como me
miraba durante un segundo y sentí como si mi corazón y el tiempo junto con
él se pararan un instante ¿Qué me estaba ocurriendo?? Giré mi cabeza hacia
ella, pero ya no me miraba. Rayos, había perdido la oportunidad de hacer
contacto visual, sentí que había sido tan estúpida la idea de aclararme la voz,
si quería hacer llamar su atención ¿Por qué simplemente no me levantaba y
le hablaba de frente? Me repetí muchas veces la pregunta y siempre
encontraba una excusa para no hacerlo como pensar que si lo hacía pensaría
que era un loco, un psicópata, un acosador, era como si me importara
demasiado el ser desaprobado por mi actuación, era como no querer perder
algo que aún no tenía, era todo una locura.
Había pasado aproximadamente una hora desde que habíamos salido de la
estación y yo había estado divagando entre mis pensamientos durante todo
el rato, tratando de no perder detalle de cada movimiento que hacia mi ajena
acompañante. Pensé que en cualquier momento se dormiría por la hora,
pero había sacado unos lentes de su bolso y un pequeño libro al que le
estaba dedicando toda su atención, mientras yo había descubierto una nueva
forma de mirarla; el vidrio de mi ventana. Era extraño, en mi mente su
imagen se tornaba aún más hermosa usando aquellos lentes, le hacían ver
tan madura e intelectual que le causaba cada vez más fascinación a su
secreto espectador. Por más intento de leer qué decía en la portada de aquel
libro solo podía ver un poco de su portada, una foto de algo que se consumía
en llamas, definitivamente yo también necesitaba lentes. Me empezaba a
sentir un poco cobarde al haber dejado pasar tanto tiempo sin decirle nada,
cualquier tontería hubiese sido suficiente. Me moría por escuchar su voz de
nuevo, no la había logrado distinguir bien durante el segundo que la había
escuchado en la estación de tren. Empecé a fantasear con el tono que podría
tener su voz. Una voz gruesa, algo ronca… no, era demasiado delicada como
para que su voz no fuera acorde con ella. Una voz chillona y aguda… me
imagine ese momento por el que pasamos todos los hombres en nuestra
adolescencia donde nuestra voz no ha terminado de madurar y me reí al
imaginarme tan perfecto ángel hablando así. Seguro ya pensaría que estaba
loco, pensé que quien me mandaba a reírme solo. Su voz en realidad debía
ser cálida, dulce, serena, amable y sus labios siempre debían estar
acompañados con una sonrisa al hablar. La miré directamente luego de
pensar en esto, se había convertido para mí como en una diosa, la perfección
hecha mujer, era inalcanzable, sublime, estaba idealizando a una mujer que
hace unas horas no había visto jamás en mi vida, había perdido la cabeza y no
tenía la mas mínima intención de recuperarla.
Llevaba rato mirándola directamente, varios minutos, parecía no haberse
dado cuenta aún, que irónico voltea cuando no quiero que se dé cuenta que
la veo y cuando quiero que lo haga, me ignora por completo.
Mi estómago estaba vacío y comenzaba a pedir alimento casi a gritos. Me
acerque a mi equipaje revisando qué provisiones había tomado antes de
emprender el largo viaje. Dentro solo encontré una pequeña barra de
chocolate y un chicle, siempre tan tonto y descuidado que había olvidado
comer en todo el día. Saque ambas cosas y me quede mirándolas como
intentando realizar un gran truco de magia que convirtiera aquellas dos cosas
en un rico banquete para mí, me costó unos segundos entender que esto era
realmente imposible. Un poco resignado pues no me quedaba otra, comencé
a abrir mi chocolate, fue entonces cuando me di cuenta que durante el
tiempo que no había observado a mi diosa, ella había buscado también en su
bolso y estaba junto a mí, con una sonrisa ofreciéndome una pequeña bolsa
con algo en su interior, como quien ha encontrado en 5 minutos lo que tú
has estado buscando durante horas. La mire a los ojos algo extrañado,
sorprendido y sin saber qué hacer, me limite a sonreír, a hacer una pequeña
afirmación con la cabeza agradeciendo, y a tomar la bolsa. Al tomarla note el
calor del contenido, un pequeño cuadrado esponjoso que pronto identifique
como un emparedado. Esto lo confirmaba, ella era perfecta, pensaba en mí
hasta sin conocerme. Volví a girar mi cabeza para agradecerle nuevamente
pero ella ya había dado la vuelta de regreso a su asiento. Mi diosa era una
mujer extraña, preocupada, gentil, pero extremadamente callada y
misteriosa, cada detalle nuevo hacia que me gustara cada vez más. La verdad
es que el ambiente era muy cómodo en silencio y parecía que si uno de los
dos pronunciaba una palabra, la magia de la noche se acabaría al instante. La
observe unos segundos, ella también tenía su propia bolsita que comenzó a
abrir. La seguí, haciendo lo mismo. Estaba delicioso y yo tenía demasiada
hambre, comencé a fantasear esta vez con una comida al llegar a casa, una
cena, un desayuno para despertar, la miré un segundo y desvié la mirada
rápidamente, sería la mejor forma de despertar por la mañana con ella a mi
lado, desayunar en la cama. Mi imaginación volaba, iba a mil por hora,
literalmente, yo simplemente ya pensaba en vivir con ella, ya era mi diosa, mi
todo y el tiempo antes de que el viaje acabara empezaba a jugar en mi
contra.
Decidí que debía de pensar en una estrategia si en realidad la quería para mí,
o terminaríamos el viaje sin saber siquiera el nombre del otro. Era algo más
fuerte que yo, sentía como si mi lengua de pronto estuviera sin vida dentro
de mi propia boca, me era imposible articular palabra. Tenía miedo de fallar
en el intento y quedar como un idiota frente a ella. La observe de nuevo, sin
disimular mi interés. Ya ambos habíamos terminado nuestro aperitivo. Se
encontraba tranquila, mirando por la ventanilla del tren, hacia la penumbra
de la oscura noche. Perdida en sus propios pensamientos, se veía tan bella.
Mi corazón latía tan rápido que incluso en el silencio de la noche, me parecía
que iba a escucharlo.
Empezaba a sentirme cansado pero no quería dormir, al parecer ella
tampoco. Estaba seguro que sabía que la observaba, desde hacía rato era
más que obvio. Mis parpados me pesaban, no podía quedarme dormido, si
me dormía iba a perder la oportunidad de recuperar el dominio de mi lengua
y poder decirle algo, pero, ¿Qué decirle?, decirle que era el amor de mi vida,
que por primera vez creía que existía la felicidad y que era posible para mi,
eran las únicas cosas que me pasaban por la mente y cada cosa era más
absurda que la anterior, pensaría que estaba loco seguramente. Cerré los
ojos tratando de pensar con claridad.
Abrí mis ojos y ya no me encontraba allí. Estaba en un gran salón negro, lo
único que podía ver era vacio, estaba solo en el vacío. Había una extraña luz
que iluminaba mi alrededor en un radio de unos poco metros. Me sentía
asustado, no sabía dónde estaba pero, la verdadera razón de mis miedos
era… ¿Dónde estaba ella? Miré a mi alrededor, desesperado tratando de
hallarla, corrí para ver si encontraba algo, pero era como correr hacia el
infinito, nada cambiaba, todo era negro mas allá de las fronteras de la luz que
parecía moverse conmigo. La desesperación me estremecía, sentía ganas de
llorar. No me importaba dónde estaba ni como había llegado a allí, la única
razón de mi sufrir era haberla perdido. Me deje caer sobre las rodillas,
vencido sin saber qué hacer, nada importaba ya. Fue entonces cuando
escuché unos pasos. Gire rápidamente mi cabeza hacia atrás para buscar el
origen del sonido que terminaba con el silencio de aquel lugar. No logré ver
nada por unos segundos, pero pronto de la oscuridad emergió aquella figura
que tanto anhelaba, allí de nuevo frente a mis ojos se encontraba ella, con un
vestido rojo ceñido a su figura, el cabello recogido a un lado y su boca
pintada cual botón de rosa en la primavera. Me levanté de un salto de
inmediato y me quedé petrificado. Ella al verme sonrió como quien
encuentra por fin lo que ha estado buscando, su sonrisa me devolvió a la
vida. Me acerqué lentamente, como temiendo que desapareciera al
acercarme. Ella esperó por mí sin moverse. La tenía a unos pocos centímetros
de distancia cuando me detuve. Era aun más hermosa de cerca, así pude
apreciar con mayor detenimiento sus ojos, eran de un azul que solo podía
recordarme el color del cielo durante el verano, era el paraíso delante de mí.
Mi corazón parecía querer salir de mi pecho para entregarse a su dueña. El
silencio de aquel lugar era perfecto, no quería dañarlo, no era necesario decir
nada. Levante mi mano y sincronizadamente ella hizo lo mismo, las juntamos
en el aire mirándonos a los ojos, parecía que ninguno de los dos creía que el
otro fuera real, pero lo éramos. Entrelacé mi mano con la de ella, era tan
cálida, mi propio sol. Bajamos las manos sin soltarnos, nos sonreímos el uno
al otro, estábamos totalmente sincronizados con cada movimiento.
Estábamos tan cerca que podía percibir su aroma, el néctar de su piel era una
tentación, era como el néctar de la fruta prohibida. Acerqué mi cara a su
mejilla, era tan suave. Me alejé un poco para volver a mirarla y posé mi mano
libre sobre su mejilla, la acaricié y ella volvió a sonreírme. El tiempo
paralizado, estábamos en la mitad de la nada, todo era perfecto, tan
perfecto como sólo en sueños. Entonces comprendí, estaba soñando.
Sentí un vacio en el estómago por un segundo, todo aquello no era real. Que
iluso y tonto al confundir un sueño con lo real, no quería despertar, pero a la
vez pensé que mientras más tiempo pasara en mis propios sueños más lejos
estaría de poderlos hacer realidad. Pero sus ojos me hipnotizaban, esa
mirada dulce, ese azul del mar en el que quería ahogarme por completo, ese
olor a miel que desprendía y adormecía todos mis sentidos, sus labios rojos
que me atraían como un imán. ¿Había alguna forma de hacer realidad mi
sueño al despertar? De nuevo me sentía desesperado, desesperanzado y con
ganas de llorar. Ella posó su mano sobre mi mejilla y yo de inmediato moví mi
cara hacia ella. Cerré mis ojos y me deje llevar por el momento. Sentí como
sus labios se posaban sobre los míos un segundo. De inmediato caí en un
abismo sin final y desperté.
Al abrir los ojos miré a mí alrededor, con la respiración acelerada, asustado,
estaba de nuevo en la estación del tren. Miré el reloj que había estado
contemplando toda la tarde esperando la hora de mi tren. Eran las 12:01
A.M. Me paré de un salto de mi asiento, era la hora de mi viaje. Tomé mi
equipaje y corrí hacia el andén de mi salida y allí estaba. Cuando me acerqué
al tren, la vi; la mujer de mis sueños estaba dentro del vagón caminando
hacia su asiento, mi corazón se aceleró, mis piernas se congelaron y sentí un
frio recorrer mi cuerpo entero. Fue el sonido del vapor saliendo de él lo que
me hizo reaccionar. El tren comenzaba a ponerse en marcha, de inmediato
corrí para tratar de subirme antes de que saliera de la estación. Era
imposible, ganaba velocidad rápidamente, la distancia no era tan corta y yo
no era tan rápido. Me detuve justo delante de las vías y vi como el tren se
alejaba. Allí frente a mis ojos se derrumbaba el sueño, se derrumbaba mi
premonición y mi felicidad. Allí delante de mí se alejaba ella, la mujer a la que
sólo en sueños conocí, de la que me enamoré un día en un viaje, uno que
nunca realicé. Dentro de todo, la única esperanza que me quedaba, era que
esto, también fuera un sueño.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Odiar...
Odio ver las cosas por las que se preocupa la gente, problemas tan vagos, cosas tan superficiales que a veces rozan el límite de lo real y lo tonto.
Odio ver como la gente sufre por cosas tan ridículas, tan poco importante, cuando la gente cree tener problemas y no se da cuenta nunca de cual tan grande son los tuyos.
Odio ver cómo te entregas en cuerpo y alma a alguien solo para que te humille.
Odio ver cómo te sacrificas siempre por alguien que jamás se da cuenta ni de cuando lo haces.
Odio ver como la vida pasa, la vida sigue y nadie se da cuenta que lo que más te importa es detener el tren y bajarte en la próxima estación.
Odio ver cómo pasa y pasa el tiempo y nada sucede, nada cambia… nada mejora, nada se transforma en algo mejor, todo tipo de cambio siempre es peor.
Odio el extrañar tantas cosas, odio ver como dejas de ser importante para alguien de la noche a la mañana.
Odio no poder saber lo que piensa alguien en quien piensas constantemente.
Odio que el mundo gire tan deprisa que te maree con sus vueltas.
Odio el extrañarte cada vez que son las 2 am y tengo hambre.
Odio no preocuparme porque hora es en ninguna parte, si será lo suficientemente temprano como para que aun no sea hora de dormir.
Odio extrañar a alguien que ya no está, odio, no saber qué extraño, por no haber vivido algo que extrañar.
Odio amar a alguien que no conozco.
Odio amar a alguien que está lejos.
Odio no poder olvidar que exististe.
Odio no saber si aun me quieres.
Odio no poder decir el nombre de la mayoría de la gente a quien amo.
Odio el aún quererte como te quiero, el no poder olvidarte.
Odio, estar odiando cualquier cosa.
Odio no poder llorar, pero no tanto como odio el hacerlo.
Odio haber sacrificado tanto por algo que no vale la pena, perdiendo a cambio lo poco que tuve.
Odio el no odiar nada de esto… el simplemente amar tanto que duele, querer tanto algo que lastime, haber entregado tanto hasta casi quedar vacía, abrazarme a algo tan fuerte que me duela cada parte y cada musculo de mi ser.
miércoles, 10 de junio de 2009
Cambios!...
Nuestro día a día, nuestra forma de vivir… nuestro entorno… todo empieza a cambiar de pronto de una manera que a veces te preguntas ¿Cuándo fue que deje de sentir miedo? ¿Cuándo fue que deje a un lado el nido y decidí abrir mis alas hacia el horizonte de un nuevo destino?
Las cosas cambian… hasta lo que nunca imaginaste que lo haría, siempre cambia… arriésgate, vive, vuela… se libre y no te encadenes a lo que conoces solo por temor a lo nuevo… porque lo nuevo puede resultar, maravillosamente aterrador.
Miercoles 10 junio 2009 3:20am
lunes, 8 de junio de 2009
Mmmmm a tiiiiiii!!...... a quien más!???.....
DOMINGO 7 DE JULIO 2009 4:35 AM
sábado, 28 de marzo de 2009
A ti... sencillamente a ti...
La vida me ha puesto muchas pruebas y creo que en una época de mi vida, que cada vez parece más y más lejana, fue más fácil llevar el peso del mundo que se tumba en mi espalda, y fue más fácil gracias a ti, aunque tal vez en ese momento no paraba de ver mis carencias… mis faltas... Los vacios de mi vida, pero estabas tú, que a pesar de todo lo malo que podía estar ocurriendo a mi alrededor, me tendías tu mano para apoyarme y ayudarme a levantar… todos estos meses me he preguntado una y otra vez… ¿Qué fue lo que paso?... que fue lo que no aguantaste… que fue lo que hice sin darme cuenta que lo arruino todo… Ahora hay muchas fronteras a las cuales aferrarse, hay nuevos dolores, hay nuevas heridas y algunas cicatrices que van sanando… y otras que siguen allí, latentes día a día, con las que supongo he aprendido a vivir!...
Muchas veces he intentado desprenderme de ese recuerdo, dejarlo allí, en un pasado que fue feliz y que probablemente no volverá… aquellos días en que tu sonrisa me hacia sonreír… en los que olvidaba el mundo por esos pocos instantes en los que hablábamos… a veces me hago la ilusión de estar soñando, o de estar interpretando todo como no es… se que tiendo a aferrarme a la idea de pensar lo mejor de la gente… pero es que simplemente contigo, es muy difícil pensar que todos aquellos “te quiero” aquellos “te amo” que dijiste alguna vez fueron falsos… porque luego de todo lo que ha pasado ya, se me empieza a hacer muy difícil creer que en realidad me quisiste alguna vez… a veces me aferro a la idea de que un día volverás, de que un día todo esto será un recuerdo, algo pasado que no volverá a suceder… una pesadilla que enterrare en lo más profundo de mi ser… sepultando el dolor que ha causado en mi… curando hasta la cicatriz del asunto para no volver a pensar en ello… que fácil me resultaría olvidarlo si volviera todo a ser como antes… que fácil seria todo… pero ahora… ¿Como confiar en que no volveré a caer de la gran nube en la que me elevo cuando estoy contigo?
Tal vez… seguiré tu consejo, olvidare esto… y me aferrare a lo que tengo ahora… tengo mucho por lo que luchar, razones para reír, para seguir levantándome después de las caídas… tengo personas a mi alrededor que se que están conmigo… personas a las que amo y amare profundamente por toda la eternidad… y lamentablemente… personas a las que le falle, al verme deslumbrada por esa luz que parecías desprender… esas personas, que estuvieron allí, cuando tú dejaste un gran vacío en mi…
viernes, 20 de junio de 2008
La soledad....
¿Nunca han pensado lo increíble que es la escritura? Me encanta como se empieza a escribir con una idea y a medida que escribes vas creando cosas nuevas… es como si el cerebro se transportara a la hoja y pudieras ver escrito lo que estas pensando aun antes de estar en tu cabeza… puedes empezar escribiendo sobre lo que te recordó la pareja de novios que iban pasando por la calle cuando miraste por la ventana… para terminar haciendo una reflexión sobre nuestro pensamiento.
Cada loco con su tema diría mi abuela... cada quien tiene algún toque de locura, hasta el más cuerdo en algún momento ha fantaseado una locura. Cada cabeza es un mundo, con sus propias reglas, ¿Quiénes somos para juzgar una creación tan grandiosa como un mundo distinto? Siempre me gusta que respeten mis locuras, yo nunca juzgo las de los demás cada uno tendrá su propia razón, su propia explicación para todo. Pero todo tiene un límite, toda locura es sana hasta que involucra a alguien más.
De nuevo pasando a otra cosa… ¡Porque las conexiones de la mente son muy raras!!... me pregunto por qué no podré escribir sin música, estuve casi una semana sin iPod y me iba volviendo loca, creo que esto demuestra que le tenemos tanto miedo a estar solos que necesitamos aunque sea música para llenar el vacío del silencio. Esto retorna mi escritura el comienzo… yo si admito que le tengo miedo a la soledad en todos los sentidos, no me gusta sentirme sola… pero le temo a revelarle lo que siento a todos, me gusta saber que tengo amigos y que no estoy sola en los momentos malos, tener siempre un hombro sobre el cual llorar sin escuchar regaños ni juicios en mi contra, lastima que esto no sea tan fácil de encontrar.
lunes, 2 de junio de 2008
Otra vez recordándote.... ¿Cuando te dejare ir?
A veces me pregunto por qué habrá semanas en las que no puedes dejar de pensar en alguien o en algo, si te hace tanto daño hacerlo. Hace dos años y cuatro meses, perdí un amigo en un accidente, pasando la calle para llegar a su casa fue atropellado por un auto… jamás supe la verdadera versión de la historia, hubo tantos cuentos, tantos supuestos detalles, tantas versiones que jamás supe cual creer… mi mamá y su papá han sido amigos desde hace muchos años, han trabajado juntos en varias ocasiones, casualmente llegamos a estudiar juntos, Adrián representaba algo muy importante para mi y me di cuenta tarde, muy tarde. La muerte ha sido una de mis más duras pruebas en muchas oportunidades, he tenido que darle la cara en tantas oportunidades que a veces me siento simplemente a esperar quien será su siguiente víctima, a quien se llevara en esta nueva oportunidad, solo para quitarme la felicidad que tan duramente he podido alcanzar en el tiempo que me dejo respirar. No seguiré escribiendo mucho, porque escribo anhelando tu presencia y de verdad hace ya un tiempo que decidí era hora de dejarte ir. Perdóname por no poder hacerlo, es muy difícil no extrañarte, pero prometeré esta vez "contar mis bienes y no mis males"... solo déjame llorarte una vez más al contar un poco sobre lo que me enseñaste... En el colegio solías ser aquel bromista que nos hacia reír en clases, no en vano te llamaban “SONRISA”… creo que desde el día que te fuiste muchos la perdimos con tu partida. Te gustaba tanto buscar un sobre nombre para todos… pero en general eran etapas tuyas, Adrián tienes que admitirlo, un día te daba por ponerle sobre nombres a todos, al día siguiente por cantarle canciones que se relacionaran con sus vidas y al siguiente se te ocurría pasar el día haciendo dibujos de todos que relacionaran su sobre nombre con su canción… Como extraño darme la vuelta para mirarte mal porque tu risa no me deja concentrarme en la clase. No entiendo a la gente que cuando hablo de ti y de lo que siento aún al recordarte me dice “no pienses en el” “Olvídalo” o cosas como “la vida sigue” ¿Por qué la gente es tan poco humana???.... ¿Por qué la vida cotidiana nos quita la capacidad de sentir???... yo siempre lucho y seguiré luchando por no perderla. Cómo es que se supone que debo dejar de pensar en ti cuando escuchando las canciones en el tan conocido programa iTunes que reproduce mi iPod, siempre suenan esas canciones que me gustan tanto y que tu desafinando apropósito le cantabas a todos en las clases… esas canciones que por tu culpa no podíamos dejar de cantar en el examen cuando leíamos la pregunta de la clase que explicaban cuando solo podíamos escucharte cantando… y es tan curioso escuchar estas canciones, todas hablan de ausencias, de perdidas… canciones como “Noviembre Sin Ti” (Canción de REIK) ay Adrián, yo se que no lo hacías para torturarme, de seguro ni recordarías que te conocí un 1ro de noviembre… “Me Enseñaste” (Ricardo Arjona) ¿Por qué las escogías??? “Me enseñaste de todo excepto a olvidarte”… ¿Cómo puede no ser torturador escucharla????.... Por cierto Adrián, curiosa la parte de que dice “que los abogados saben poco de amor” ¡Óyeme!!! Voy a ser abogada y yo si se de amor…A ver… recordemos otra canción, había una de RBD que cantabas mucho, ¿cómo se llama? Sóplame, se me fue el nombre… ¡Ah claro!! “Sálvame” te encantaba cantarla ya no recuerdo porque, creo que era solo porque estaba de moda “Extrañarte es mi necesidad, vivo en la desesperanza desde que tú ya no vuelves más” otra canción que parte el corazón luego de tu partida. Admítelo, las canciones destrozan a cualquiera y todas están relacionadas contigo.
¿Sabes como comenzó todo esto de recordarte de nuevo?... no fue porque acaba de pasar el 28 de mayo, 28 como el día en que te fuiste… fue porque hace unos días estando fuera de mi casa parada hablando con tu papá, escuchándolo hablar sobre cuanto le gustaría aprender a tocar batería –así como un día lo hiciste tú- me encontraba mirando el suelo de la calle, tratando de no mirarlo a los ojos para que no notara lo mucho que me recuerda lo que se sentía tenerte enfrente. En esté instante, vi pasar una cucaracha por el asfalto… y recordé una de tus ocurrencias de ocio en clase. Aquel día cuando contaste como la noche anterior habías encontrado una cucaracha en tu cocina, contaste que habías corrido a buscar -a falta del famoso BAYGON- tu pote del también famoso “conquista mujeres” AXE -ese que siempre usabas, que en particular a mi me volvía loca- luego relataste como al echarle el desodorante en aerosol al insecto, había la cucaracha empezado a cantar la canción de moda de Shakira para ese momento, esa que decía “No se puede vivir con tanto veneno”… como aguante la risa ese día, mientras volteaba los ojos en señal de disgusto por tu interrupción a la clase… en cuanto tu papá se marcho, subí a mi habitación a escuchar la tan famosa canción “NO”… y a continuación todas esas canciones que ya he nombrado y muchas otras que me recuerdan los momentos que viví contigo y que también ahora me recuerdan tu ausencia… que me llamen masoquista, pero aún en este instante las escucho mientras escribo… en este instante escucho una nueva que agregare a la lista, “Morí” (interprete: Tranzas)… “Morí el día en que te fuiste así de mi”… si, tal vez sea masoquismo, pero…. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Simplemente te extraño…
¿Recuerdas el último día que vivimos juntos en un mismo salón? Ese viernes teníamos un examen de química, si, odiabas la química, te confieso, yo también… la semana pasada durante toda la larga clase de la teoría y practica del examen habían estado promocionando el GRAN CONCIERTO de Gilberto Santa Rosa… cada cinco minutos sin exagerar, pasaba el camión con exactamente el mismo pedazo de la misma canción todo el tiempo… “Que alguien me diga… como se olvida, como se arranca para siempre un amor del corazón" ¡Dios era desesperante!!!! Intentábamos prestar atención a la clase y el camión volvía a pasar… no eras el único estresado créeme, yo también lo estaba, el día del examen lo único que recordaba era a ti diciendo “CALLEN AL CAMIÓN”… y empezaba a cantar ese pedazo, es que había que admitirlo, la canción se pegaba… el día que te fuiste, era ese concierto, ¿Cómo vuelvo a escuchar a Gilberto Santa Rosa sin recordar tu último día conmigo?... ¿Cómo olvido?? Si te hubiese gustado Gilberto hubieses estado en su concierto ese día y nada hubiese pasado... ahora soy yo la que lo pregunta, que alguien me diga… ¡¿Como se olvida???!!!!
Lunes 2 de junio 2008 2:15 a.m.
viernes, 16 de mayo de 2008
Mis reflexiones semanales!!...Reflexion de la semana: EL AMOR Y LA FAMILIA
Si, lo sé… suena raro decir que en mi vida no ha pasado nada interesante últimamente, en la vida de una adolescente de 17 años pasan muchas cosas normalmente, sobre todo en la mi vida la verdad… no me lo tienen que decir ¡Ya lo se! pero esta semana, simplemente fue como todas… solo un poco llenas de sentimientos mezclados entre las situaciones, es decir, como siempre. A pesar de que fue una semana muy “normal” me sirvió para reflexionar… reflexionar sobre ese tipo de cosas que jamás piensas pero que un buen día se te ocurre hacerlo… seguro tuve muchas razones para buscar estas conclusiones y sólo sufro de alguna amnesia momentánea y no las quiero recordar, lo único que se es que esta semana se me ocurrió pensar sobre mi teoría del amor y no sobre el amor entre una pareja… no, ese tipo de amor no, el tipo de amor que se tiene entre amigos, entre familiares, tal vez también entre parejas… pero no me enfoque en esta última mientras reflexionaba mi teoría… mis conclusiones fueron las que planteare a continuación.
Pienso que si alguien alguna vez me dijera que uno aprende a amar a las personas con el tiempo… le diría que no, que yo no creo en esa teoría… que yo creo el amor esta allí, simplemente esperando que prendas su interruptor y le des la intensidad de luz que quieras darle o que sencillamente lo dejes apagado eternamente.Si alguien me dijera que hay un límite de amor, yo diría que se equivoca, pues creo que no hay fronteras para el corazón…
Si se atrevieran a decirme que no podemos amar a muchas personas al mismo tiempo, la verdad me reiría contando las personas a las que amo profundamente y sin limite alguno.
Y si un día me dicen que el amor no existe… yo simplemente le diría a la persona que me lo dijera, que ha perdido el tiempo de su vida... ya que no creo que haya algo más valioso en nuestras vidas que el amor.
Curiosamente varios hechos de la semana también me hicieron reflexionar sobre la familia. Sobre estos seres que nadie te dejó escoger ¿Qué seria de la vida sin ellos?? No entiendo como hay personas en este mundo que no quieren a su familia o que no se preocupan por saber de ellos, cuando somos muchos los que daríamos lo que fuera por los llamados nuestros, que si a ver vamos… no son nuestros, porque no podemos decidir sobre ellos, esto es algo que ni los padres pueden hacer con sus hijos… nadie es de nadie, nunca podremos decidir por otros.
Estas han sido mis reflexiones sobre los hechos de la semana de mi vida. ¿Algo complejas las reflexiones? Si, tal vez un poco, ahora la pregunta creo que es ¿Qué conclusiones tendré para la próxima semana?
lunes, 3 de marzo de 2008
Algunas palabras inéditas que escribí hace tiempo... pero no tienen fecha
Es sorprendente descubrir que a veces las cosas cambian por asuntos que a la final resultan verdaderamente absurdos.Fingir sentir algo que a la final termina siendo realidad... descubrir que hubo y que tal vez todavía hay algo mas que un simple sentimiento, sin saber que es y porque esa fuerza de unión que se vuelve cada vez mas grande. Como explicar estas palabras... tal vez sin sentido que salen poco a poco de mi mente, de mi corazón y seguramente de mi alma. Sentir que hay algo más allá de este sendero que marca el caminar. Palabras que continúan saliendo de mi mente, palabras que en frases sabias se vuelven leyenda y forman historias de grandes filosofías, Historias que se repiten una y otra vez... Palabras que la conforman y al no tener corrección se hacen perfectas y eternas, sin saber quien las leerá un día y sin importar que se diga... son escritas. Grandes poetas del amor y del saber que unen sus ideas para formar un ser inmortal del orgullo y el conocimiento. Que sentido tiene escribir sin lector, cuando nadie critica lo que escribes... nadie lo juzga, nadie lo mira... a nadie le importa. Grandes momentos escritos para que perduren en el tiempo... más allá de este cuerpo. Tantas palabras unidas por almas perdidas, encontrando la rima que en mi poesía falta... tanta música, tantas notas y canciones, letras colores y hasta sonidos mezclados forman uno igual con lo mejor de cada uno... Tantas palabras escuchadas y ahora tantas imágenes que vienen y se van... Tantas palabras sin sentido para ti que yo entiendo perfectamente... esa es mi mente... la que es solo mía y en la que nadie entra, a la que no soy fiel al revelar sus pensamientos... a la que hoy engaño diciendo que no enseñare lo que piensa al mundo...
sábado, 1 de marzo de 2008
Mis Ángeles...
La vida no ha sido fácil… mucha gente se puede reír al escuchar esto de una persona de mi edad… pero en general puedo decir que las cosas que me han pasado no le pasan a muchos … sobre todo en tan poquito tiempo.
No se si es mi manera de ver las cosas… pero hay muchos que creen que me preocupo mas de lo que debo por cosas innecesarias, hay quienes piensan que soy masoquista y me aferro a dolores que no tengo que vivir… y hay otros que simplemente creen que tengo un gran corazón que siente el dolor de los demás y lo hace suyo, y tal vez sea simplemente el hecho de la mezcla de todo…
Hoy en mi vida hacen falta muchas personas… muchas personas que se fueron sin llegar… y que aun así después de irse están conmigo.
Hay varias personas que han marcado más mi vida… son angelitos que me cuidan desde el cielo en este instante… ángeles guardianes que me cuidan y me guían por el camino. Personas a las que extraño inmensamente… aun cuando es algo ilógico extrañar algo que nunca tuviste… los extraño… y daría todo lo que tengo por tenerlos a mi lado…
Uno de estos Ángeles lo tuve tanto tiempo a mi lado que me resulta ilógico la manera en que le deje pasar… y también muy doloroso la forma en que no lo aproveche cuando estuvo aquí, como no aproveche sus brazos para cuando tuve frió y sus besos para cuando tuve una herida que sanar…. Es tan absurdo como empecé a amarle justo en el momento en el que no lo tuve más junto a mi… o que mejor dicho, me di cuenta que le amaba, justo en este momento… pero así es la vida tan absurda e ilógica que ya no me sorprende. Hace dos años, un mes y dos días que no esta junto a mí… y aun lo siento tan reciente como si hubiese sido apenas el primer mes de su partida…
Otro de mis Ángeles… lo tuve en mi recuerdo siempre, lo añore y le imagine muchas veces… sin tenerle un rostro exacto a su imagen siempre lo lleve en mi mente… esperando ese día en el que por primera vez me estrechara entre sus brazos… pero se me fue antes de que este momento llegara… y solo me quedo percibir su mano sobre mi hombro, apoyándome, en un momento de mi graduación, un momento de victoria para muchos y lleno para mi de un gran vació… a el la vida me lo termino de arrebatar hace un año, un mes y 26 días… y aun, espero poder abrazarlo alguna vez mientras me da la bendición y me despide dándome las buenas noches.
A la lista también agrego a mi pequeño angelito, ese que me quito la vida aun sin saber que existía, ese al que amo, al que extraño, al que imagino corriendo para que no lo atrape, riéndose porque por fin lo alcance y le hago cosquillas… ese al que hubiese deseado cargar, amapuchar y darle todo mi cariño, ese que se lleva mi corazón por ser el mas bello, dulce e inocente diablito de tasmania… ese al que la vida nos arrebato demasiado pronto, al que igual pero en distinto caso la vida no me dejo aprovechar… el se fue hace 11 meses y 12 días… y aun así, a veces lo siento como se duerme acostado a mi lado, o como me acompaña, agarrado de mi pierna cuando bajo a la cocina de noche y esta oscuro, mi pequeño… no sabes lo que me duele tu ausencia y no tener tu recuerdo en mi mente…
En esta lista no puedo dejar de contar a alguien cuya partida, cronológicamente hablando jamás me hubiese permitido llegar a sus brazos… ya que cuando nací se había ido ya hacia mucho tiempo atrás. Una persona a la que ame toda mi vida y con toda mi alma, por la que llore extrañándole muchas veces… extrañando esa figura que nunca estuvo, pero que aun así me hizo falta toda la vida, alguien a quien me enseñaron a amar en el recuerdo de las fotos y las historias… a quien la vida por esas razones del destino no me dejo conocer… pero que antes de su partida me dejo un regalo maravilloso… me dejo una prima que si estuvo conmigo, a la que ame tanto como a la misma ausencia de mi tía…Ya, hace 25 años, 3 meses y 13 días… que empezó a ser imposible llegar a ella… aun en su eterna ausencia esta conmigo siempre…
Hay varias personas más de quien quiero hablar… pero primero voy a explicar algo que acabo de analizar… creo que las personas después de irse, de alguna forma encuentran una sabiduría, un perdón y un amor fuera de lógica… y adquieren la capacidad que lamentablemente no muchos tienen en vida… de amar a quien te ama solo por eso, porque te ama.
En estos últimos meses que he vivido, creo que he aprendido que mientras más te acercas al recuerdo y a la memoria de alguien, más cerca de ti se encontrara su presencia… por eso hay varios recuerdos a los que me he querido acercar últimamente, dejando a un lado el ocultar que me duele una ausencia y enfrentando ante el mundo que tenemos que vivir cosas dolorosas para no dejar de ser humanos.
Anoche enfrente mi dolor y deje a un lado ese caparazón del que nos armamos todos para no ser vulnerables, me acerque al recuerdo de alguien que también fue mía un tiempo sin saberlo… alguien que la vida me arrebato también sin haber podido llegar a tiempo… yo tan solo tenia 3 años y si le hubiese tenido no creo que hubiese recordado mucho de su presencia… desde esta madrugada me enfrente a ese dolor y decidí también hacerlo mió, gracias a esto recibí su ayuda celestial y esto la convierte también a ella en un ángel de mi camino… hace casi 13 años que no esta con nosotros y aun en el recuerdo de varios esta su presencia…y estará por siempre, el dolor no es algo que se olvida o se supera… es algo con lo que simplemente aprendemos a vivir.
Hace ya casi 3 años que también perdí a alguien a quien ame muchísimo, alguien a quien doy gracias a Dios, si pude disfrutar… alguien que se sufrió mucho, le tengo presente en mi mente siempre, un dolor que no me he permitido sentir de verdad. Su recuerdo solo me trae sonrisas y alegrías… alguien a quien hace poco me di cuenta que extraño muchísimo… y que lamento en el alma no haber podido despedirme antes de irse por no haber tenido el suficiente valor para enfrentar su partida. Ella fue durante mucho tiempo como esa tía que no tuve en mi niñez… ella a quien siempre recuerdo tan alta y tan bonita, tan alegre y optimista ante las situaciones difíciles… lamento tanto que la vida haya sido tan difícil para ti… por eso se que hoy estas bien, allá arriba junto a mis otros Ángeles… solo recuerda que en mi mente siempre vivirá tu recuerdo.
El 28 en varias oportunidades ha marcado la partida de alguien para mi… hace casi 12 años, un 28 de mayo, el tiempo decidió que era la hora de llevarse a mi vieja… mi bisabuela, esa abuela que me consintió, que me pudo estrechar en sus brazos mientras lloraba por algún regaño, esa que me compraba rosquillitas rojas cuando salía a la bodega… la que me dejo tantos recuerdos estando pequeña, esa abuela de la que físicamente tampoco me pude despedir, esta vez no por cobardía… Yo solo tenia 5 años cuando se fue y aun la recuerdo en su mecedora con su abrigo de hilo azul y su vestido de flores… abuela cuanto te extraño… tu ausencia fue algo que no asimile sino después de mucho tiempo… algo que llego a mi conciencia tarde y no porque no me hubiesen dicho la verdad cuando ocurrió, sino porque nunca la quise aceptar…
Hay muchas otras personas que se han ido, pero estas en particular han marcado un poquito la vida… y aun así estoy dejando de escribir sobre varias otras que también la marcaron de alguna forma… eso no significa que les quiera menos… pues amo con todas mis fuerzas a mi familia y a mis amigos, todos estos que están conmigo, y todos aquellos que ya no lo están por las circunstancias que sean…
Non tutto in la vita e facile…
1 de Marzo 2008 – 08:05PM
viernes, 29 de febrero de 2008
Tu ausencia
Aquellos días donde estabas
Sabiendo ya no volverás
Es difícil entender
Que la vida se nos va
Y mañana ya no se
Si será lo que soñé
Pero hoy he decidido
Que vivir tiene un sentido
Hoy tengo que seguir…
Aun cuando me hagas falta al respirar
Que dificil es vivir sin ti...
Ya no recuerdo tu mirar
Y duele tanto recordar aquellos bellos días
Que junto a mi estabas
Y que ya no volverán
Me hace falta tu risa
El recuerdo aun sigue aquí
No lo puedo olvidar
No es tan fácil borrarlo todo
Como al trazo en el papel
Es difícil recordar
Aquello que hoy ya no esta
Tantas cosas ya perdidas
Y ojala mañana otra vez pueda
Verte junto a mí, pero no, ya lo se…
Que son momentos que no fueron
Y que no serán jamás…
Es difícil aceptar tu ausencia
Ya lo se… no volverás…
El espejo del alma...
Mírame a los ojos y dime que te dice mi mirar...
Dime si te explica todo aquello que quieren decir mis labios
Dime que en mis ojos ves lo mismo que yo en ti
Dime que puedes escuchar a mi alma... que muere por hablarte
Y explicarte lo que siento y lo que pienso
ahora solo trata de explicarme como es posible que te pueda querer tanto..
JURAMENTO DE UN SOLDADO
Jura que si tu pueblo sufre estarás con él y no con tu General.
Jura que si es en contra de tu pueblo no realizarás la misión,
Jura que si mueres Morirás luchando a su favor.
Soldado jura que sobre todo está la vida humana.
Jura que pensarás en el futurode tu patria y no el tuyo.
Jura que llegarás a lo alto, pero sin trampas ni traiciones a tu pueblo.
Jura que por tu nación darás tu vida, tu sudor y tu esfuerzo.
Jura que morirías luchando, por la libertad de tu patria.
Piensa en qué se siente estar en el otro lugar y tener el fusil en la nuca,
Frío como el hielo, pero que quema tus venas,
Tu sangre y te hace sudar frío, aun siendo inocente.
Piensa en que si lo colocas del lado equivocado,
teñirás tus calles de sangre al rojo vivo.
Soldado que sueñas y luchas por un día en el que todo sea paz,
Cambia tu lucha para poder sobrevivir a ti mismo.
Recuerda las sabias palabrasde tu profesor y consejero,
De esta alma que todavía, se quema en el infierno de su interior,
Por no haber hecho lo que era correcto.
Deja que la brújula sea tu corazón y sigue la flecha del norte nunca la del sur.
Soldado que vistes tus botas,tu traje de camuflaje, tú,
Que sueñas con un mañana, ya sin traiciones, ni guerras,
No desmayes nunca, la sangre que derrames...
La llevaras en tu conciencia.
miércoles, 27 de febrero de 2008
......estaba inspirada
Déjame llenarme de ti como la lluvia al manantial, déjame beber de ti como la hoja del rocío, déjame verte cada día al despertar como la tierra al sol…
No dejes que mi alma se congele en desamor… quémala con la locura del deseo, dame mas que no es suficiente… que cada detalle aumentara mi necesidad de ti… llénalo hasta desbordarme de amor…
Déjame caer en la locura de amarte cada vez mas… no me creas cuando niego amarte… que será la mentira a la sentencia de nunca olvidarte… ámame cada día un poco mas que ayer… y te prometeré entregarte mi vida entera desde hoy…
Déjame olvidar el pasado refugiándome en tu cuerpo, mientras beso el recorrido de mis manos.
Ayúdame en el camino de adorarte cada día… llévame de la mano en el juego del destino
Mi primer escrito para Adrián
Tener un presentimiento, no saber que es e igual sentir miedo de saber, aunque talvez simplemente es lo pesado que se me hace seguir sin ti… o simplemente es el trauma de saber que hoy estas aquí y mañana no sabemos que pueda pasar. No poder dejar de pensar que hace tan poco estabas aquí, y hoy que necesito escuchar tu risa se que no poder volverla a oír… se que me he equivocado muchas veces pero también se que nunca me arrepentiré tanto de haber dejado de hacer tantas cosas como lo hago hoy… si estuvieras hoy aquí… si me dieras una nueva oportunidad para compartir contigo… tan solo un día mas para recuperar los años que perdí, cuantos años mas tendremos que esperar para volver a vernos. Mala la hora en la que bajaba ese carro… todo fue cuestión de minutos… si hubieses esperado tan solo unos segundos para atravesar la calle solo hubiese sido un gran susto… y estarías todavía aquí con nosotros. Que irónica la vida que llena de acertijos del destino que son a veces imposibles de entender y muy duros de asimilar cuando se acaba el tiempo para descifrarlos. No solo dejaste un puesto vació en nuestro salón, también dejaste un cruel silencio que apresar de la bulla no es lo mismo sin ti. Nos dejaste un vació mucho mas grande que una inasistencia diaria y mucho mas grande que el vació sordo al escuchar tu nombre cuando nos engaña la costumbre al pasar la lista. La impotencia de querer regresarte la vida, tenerte allí enfrente como dormido y saber que no despertaras… no poder hacer nada para verte reír tan solo una vez mas, desear que abras los ojos de nuevo, abrazarte tan solo una vez y de nuevo sentirte vivo… tenerte cerca, oír tu corazón latir y sentir que todo no fue mas que una cruel pesadilla. Porque aun tengo la esperanza de verte entrar al salón, de estar en el laboratorio, verte llegar tarde y como siempre escucharte decir que no trajiste algo, estar en un examen y que de nuevo me pidas la respuesta que te falta, como lo hiciste muchas veces durante estos años, verte jugar en deporte… escucharte cantar en ingles, verte reír con tus chistes, ser espectadora una vez mas de tus bromas. Tantas cosas que quisiera volver a oír… volver a ver, pero creo queda no queda nada, solo el recuerdo de las cosas que compartimos, por pocas o muchas que fueran, las que nos dejo compartir la vida, no queda mas que vivir cada nuevo segundo como el ultimo, que aunque siempre he pensado que la vida es corta y que debes aprovechar al máximo lo que tienes... nunca pensé que la vida no te avisa cuando te lo quitara y que talvez un día te arrepientas de decir: mañana se lo digo... mañana lo hago, Porque no sabemos si en ese "Mañana" estará esa persona... Que difícil ver que estamos todos, pero que aun así nos falta alguien... y entender que ese alguien no volverá y quedarte esperando que llegue, inventarte siempre la misma excusa justificando su ausencia... "Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" irónica la vida que siempre tiene razón y nosotros que nunca le hacemos caso... hasta que ella se ríe de nosotros y se burla demostrandonos que si la tiene... creo que es una frase muy real y muy dura de aceptar!... A veces hay que aprovechar el tiempo que tenemos con una persona porque nunca sabemos cuando la vamos a perder por una u otra razón del destino... que siempre es bastante cruel con nosotros. No puedo volver a ser como antes… mientras pienso que hace tan solo unos días eras feliz y te veía dormir tranquilo… aquí junto a nosotros. Que difícil ver como pasan las horas y no saber cuanto nos queda en el reloj de nuestras vidas que va en cuenta regresiva… algunos tan ignorantes de lo poco que nos puede quedar… así como tu que nunca debiste pensar que eran tus últimos momentos… pensar en todas las cosas que dejaste de hacer y decir tu también… y sentir que muchos nos quedamos con las ganas de escuchar muchas cosas de ti. Siempre me han dicho que hay que dejar descansar a las almas… Adrián, amigo: Perdóname por no poder dejar de pensar en ti un solo instante.
“Donde hubo fuego cenizas quedan” ¿Será que el dicho es cierto?
En mi opinión! o sea yop! Es decir Mailevy Fabiana Pereira González!... jajaja también creo que si, pero solo en algunos casos… casos en los que el fuego ha sido demasiado grande, hay cenizas que no queremos que se las lleve el viento, simplemente no queremos.Debemos tener cuidado porque el fuego quema y esas heridas a veces se hacen incurables, imborrables, muy difíciles de sanar… pero también hay veces que el fuego se hace invencible y aun con miles de litros de agua y palazos de tierra no se apaga!! Por más que lo quieras y por más que lo intentes de mil maneras lo que hace es crecer y hacer mayores heridas con el tiempo, pero al corazón no le importa sufrir, lo único que le importa es estar allí al lado de la persona que ames aunque esto implique mucho dolor, aguantando lo que venga!! Créanme hay fuegos que lo resisten todo y siguen y seguirán allí ardiendo y otros que con el tiempo harán mucho daño, pero nos volvemos masoquistas y nos damos a la tarea de volvernos ciegos ante la realidad, sordos ante los consejos y olvidadizos ante los hechos… simplemente camuflageando la realidad en simples mentiras. En realidad he tenido pocos fuegos de este tipo… pero aun queman y consumen poco a poco mi interior.
En mi opinión, o sea yo carol Daniela Sánchez, estoy de acuerdo con este dicho ya que pienso que la “ceniza” es el “recuerdo” y pues este siempre estará ahí claro que a veces son muy buenos recuerdos y tendemos a confundirlos y otras veces son realmente malos recuerdos pero en cualquiera de los casos siempre “la ceniza” va a quedarse ahí. En cambio el “fuego” si es el sentimiento y si al pasar el tiempo aun el sentimiento es el mismo quiere decir que el “fuego” nunca se apago y estos fuegos a pesar de que muchas veces los queremos apagar debemos entender que simplemente NO PODEMOS porque esto no es algo que esta en nuestras manos y así le echemos toda el agua del océano ese fuego no se va a apagar porque lo deseamos con la mente y no con el corazón y lo mas sensato que se puede hacer es seguir al corazón y alimentar el “FUEGO” sin preocuparse por nada mas. Ya que lo demás vendrá solo.
En mi opinión, o sea yo: Kari, creo que nunca llegan a ser cenizas pq en el momento que lleguen a ser cenizas ya no queda NADA… pero sin embargo el fuego aunque se apague o cese su llama sigue ardiendo! Y lo más difícil de que siga ardiendo ese recuerdo es que teniéndolo a tu lado lo extrañas más y sabiendo que es muy difícil tenerlo de nuevo como un día lo llegaste a tener.
